sábado, 9 de mayo de 2009

Prólogo y primeras impresiones

Pues ya estamos en América (durante los últimos dos meses pensé que nunca llegaría a poder decir esto), concretamente en un pequeño pueblo en la zona de la bahía de San Francisco llamado Livermore. Por supuesto, el pueblo es pequeño según los estándares americanos, porque tiene 80000 habitantes, lo que en Europa capacita a una población a exigir su independencia y sus propios delegados en la ONU. Para aquellos amantes de la geografía, diré que exactamente nuestras coordenadas espaciales son las de un apartotel cercano al aeropuerto local.
Sólo llevamos una semana aquí, pero ya puedo decir con bastante seguridad que me encanta este sitio. El aire es puro, hay por lo menos cincuenta árboles por habitante y la gente es amable aunque te esté sirviendo café un domingo a las 7:00 AM. Para mi tiene una ventaja adicional, porque cuando paseamos por Livermore, me parece estar dando una vuelta por el mismísimo Smallville.
Resumiendo, ahora mismo me encuentro en el sexto cielo (ayer estaba en el quinto, pero a última hora encontré una tienda de comics en el centro del pueblo).
Si todavía no estoy en el séptimo es porque existen ciertas diferencias entre nuestro país de adopción y el viejo continente que me recuerdan que, por mucho que aquí brille el sol, y créeme muchacho, no llaman a California el estado del oro por nada, no estoy en casa.
Así a bote pronto, y para no alargarnos demasiado, se me ocurren un par:
1. El que todo es mucho más grande en América es un hecho. En la mayoría de los coches de aquí yo podría ir colgado del llavero. De hecho, creo que con mi estatura y según las leyes de California tengo que sentarme en una silla para niños para que me den el permiso de conducir. Las raciones de comida son pantagruélicas (y no se que le ponen a la carne, pero creo que podría comer “New York steaks” hasta quedarme tonto, y no sería el primero), la gente es gigantesca, y las casas, los estacionamientos, las calles. Aquí un litro son cuatro litros (un galón) y cuando hace mucho frío ¡están a cincuenta grados! En fin, supongo que resulta inevitable sentirse diminuto, como Gulliver en el país de los gigantes.
2. En América, la expresión “vestir casual” tiene un significado distinto. Es más, diría que tiene otra dimensión. Los zapatos son un calzado que uno sólo utiliza para recoger un oscar, y si llevas combinados los calcetines con la camisa, todo el mundo da automáticamente por sentado que eres de la aristocracia europea o que te diriges a tu cena de pedida de mano. Aquí se sigue llevando sombrero dentro de los coches, como en las películas de los cincuenta o bigotes que llegan hasta la nuez, como en las de los 70. O las dos cosas, como Lee Van Cleef en el bueno, el feo y el malo. Y con respecto a los adolescentes, ¡que decir! Están los que parece que te vayan a atracar, los que parece que te vayan a comer, y el resto, que parece que te vayan a atracar para comerse tu dinero. Todo esto combinado con el punto uno, produce muchas veces una desagradable sensación de desasosiego.
Bueno, creo que ya está bien por hoy. Estoy cansado de escribir y tengo que guardar algo de material para los próximos dos años. Pero voy a terminar con algo gracioso que nos ha pasado esta semana.
Como ya he comentado, vivimos en un apartotel, que se diferencia de un hotel en que te acuestas en la misma habitación en la que te has hecho la cena. Como ya has podido deducir, tenemos cocina. Y la cocina tiene un extractor, tan potente que nadie llevando un bisoñé podría utilizarlo. Es también muy ruidoso y en definitiva, bastante molesto, así que no lo utilizo. Ni que decir tiene que, después de freír un par de maravillosos “New York steaks” en una habitación de 20 m2, parece que nos encontremos de madrugada a las orillas del Támesis en pleno siglo XIX. Lo que he olvidado mencionar es que en esa misma habitación, también tenemos la que creo es la mejor alarma antiincendios de toda California (y esto no pretende ser una broma cruel). Ya puedes imaginar el resto. Por dos veces ha bajado Mónica a recepción perdiendo las zapatillas por el camino para que detengan espectáculo de sirenas y luces estroboscópicas del cuarto. Lo único que nos tranquiliza y a la vez nos horroriza, es que en ninguno de los dos casos ni los vecinos ni el staff del hotel parecían haberse enterado que nuestro cuarto parecía un concierto de Jean Michele Jarre. O aquí se fríe carne a menudo, o a nadie le importa si dos españolitos de a pie mueren achicharrados en California mientras se preparaban una cena “american style”.

Nuff Said!!!

9 comentarios:

  1. Pues hoy, en el Albie, había flamenquines. ¡Ah! ¡Ya sé que sufres! Pero es cierto, los había y me he comido dos.

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  2. jajaja muy buena la anécdota del extractor, lo que no sabes es que por ley tiene que haber uno de esos chismes hipersensibles en cada habitación así que si concinas filetones en la habitación, por ley necesitas un extractor superpotente y por la misma debes utilizarlo ya que si superas el límite de decibelios establecidos por ley con la alarma te detienen y luego ya verán si vas a la carcel... os la estais jugando con esos New York Steaks... Venga, sigue escribiendo, asi tengo un feed mas que leer en el curro....

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  3. Hola Don Jose, es una alegria leerte. Que fue de tus tiempos en los que escribias las practicas de la uni a mano? Ahora eres todo un geek con blog y todo. Un crack, si senyor. Por cierto, veo que tu perfil del blog es muy visitado. Y que fue del mitico Hyundai? El pobre no pudo viajar a California? Por lo que cuentas del tamanyo de la automocion alli, podriais llevarlo en el maletero del futuro coche que compreis, asi si pinchais sacais el Hyundai en vez de la rueda de repuesto y arreando. Abrazos. Nave.

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  4. presiento que me voy a enganchar a este blog! lo describes con una viveza que es mejor que estar viéndolo. para cuándo el próximo capítulo :-) ??

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  5. Veo en la web http://quake.usgs.gov/recenteqs/latest.htm que el ultimo terremoto que ha salido en las noticias os ha quedado un poco lejos, aunque parece que la cosa esta un poco movida con otros terremotos menores. Habeis sentido alguna agitacion inesperada?

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. ¡Apoyo la moción de Rober!

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  8. Parece que lo estés contando tomando café a las 9:30, estoy abonado a tus noticias, un abrazo josemi

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